<< Volver
TODOS SOMOS UNO.

Cuando Jesús en su oración por sus discípulos dijo que su misión había sido lograr que todos sean uno con él, tal como él era uno con el Padre, estaba revelando uno de las verdades más trascendentales del Universo.

La mayoría de los grandes maestros han insistido en lo mismo; y además han aclarado que la única posibilidad de volvernos todos Uno, es que en esencia siempre lo hayamos sido. El hecho de que todos los hijos de Dios –y Dios mismo– seamos en esencia Uno es el fundamento y a la vez la culminación del amor universal.

Si no fuéramos todos Uno, el amor universal sería una idea muy romántica pero en definitiva una utopía prácticamente imposible de alcanzar. El ego entonces tendría la razón al postular que somos una infinidad de seres independientes tratando de llegar a un acuerdo en todos los temas y tratando de repartirnos todos los bienes y riquezas del Universo de forma tal que todos queden completamente conformes.

¿Es necesario seguir argumentando sobre la imposibilidad de esta utopía?

Para mí es muy simple: o todos somos en esencia Uno, y ese es tanto nuestro origen como nuestro destino natural, o no hay ninguna esperanza de alcanzar la paz, la felicidad y la plenitud global.