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SER O PARECER.

Es tanto el esfuerzo que dedicamos a mantener nuestra identidad social, son tantas las cosas que debemos hacer y tantas las que no podemos hacer para mantener una cierta imagen y un cierto prestigio, que la libertad que eso nos deja es extremadamente pequeña.

Al principio nos parece que esta esclavitud vale la pena, pues necesitamos desesperadamente la aceptación de los demás para contrarrestar nuestra inseguridad. Pero a la larga, la libertad será una necesidad imperiosa.

Puede ocurrir que la falta de libertad nos comience a sofocar o bien puede que con el tiempo logremos cierto nivel de auto-aceptación que nos libere de la necesidad de aprobación externa; en ambos casos hay una renuncia o liberación de la opinión de los demás; lo cual es indispensable para avanzar libremente hacia el encuentro de nuestro verdadero ser y así experimentar la plenitud que todos anhelamos.