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PROPÓSITO. VOLUNTAD. FE.

El “dharma” o propósito en la vida no es sólo una idea que nos ayuda a darle dirección y sentido a nuestra existencia, es ni más ni menos que el propósito de nuestra existencia. Parece de Perogrullo, sin embargo, la mayoría de la gente no lo entiende, pues si cada persona comprendiera la importancia de encontrar su verdadero propósito en la vida, el mundo entero tendría mucha mayor coherencia.

Sin duda el problema mayor es confundir el propósito verdadero con los deseos del ego. ¿Cómo se sabe cuándo nuestra meta en la vida coincide con nuestro propósito verdadero? Muy simple, cuando nuestra vida fluye y progresa con entusiasmo, alegría y una sensación de que a pesar de los desafíos, todo se confabula para que logremos nuestro objetivo. Si en cambio, nuestro camino es áspero, trabado, sufrido; lleno de caídas, golpes y accidentes, significa que aún no hemos encontrado ni entendido nuestro verdadero propósito, nuestro dharma.

Una vez más, podrás pensar que los caminos más nobles son aquellos que presentan mayores dificultades y padecimientos. Y una vez más te digo que esa es la perspectiva del ego que se opone tenazmente al avance hacia la plenitud. Desde la perspectiva del ego, por ejemplo, se puede decir que la de Jesús fue una vida llena de dolor y sufrimiento. Por mi parte, no tengo ni la menor duda de que desde la perspectiva verdadera –aquella del Espíritu– no ha existido jamás una vida tan feliz, plena y satisfactoria como la de Jesús. Sé que muchos estarán en desacuerdo en esto, y he ahí el meollo de la cuestión.