<< Volver
FELICIDAD. PLENITUD.

La felicidad no es una cosa que se adquiere. Tampoco se alcanza después de haber conseguido ciertas cosas.  La felicidad es en realidad el sentimiento o la experiencia de nuestro verdadero Ser.  Es decir, en ausencia de todo sentimiento perturbador, lo que se siente es felicidad. Por lo tanto, el único camino que realmente nos puede conducir a la felicidad es aquel de ir  desechando uno a uno todos estos sentimientos perturbadores, que son a su vez causados por pensamientos perturbadores.

¿Cuáles son estos pensamientos o ideas perturbadoras?  Todo lo falso, todas las mentiras que derivan de la gran mentira central del ego, que dice que todo está separado, que somos individuos independientes, totalmente confinados y dependientes de nuestros cuerpos físicos. De allí surgen todas las mentiras de egoísmo y de temor: Que los demás son una amenaza, que debemos luchar y competir contra ellos para sobrevivir, que debemos apoderarnos como sea de los escasos bienes que jamás alcanzarán para todos, que la muerte nos acecha a cada minuto, etc.    

La salvación de esta caótica visión de la existencia está simplemente en la verdad. Pero a ella no se puede llegar a través del simple razonamiento, pues éste es en gran medida un aliado del ego. Para llegar a la verdad por lo tanto, es fundamental transitar también el camino de la fe, el amor, la oración y la meditación. Sólo así podremos llegar a la revelación de que en verdad todos somos uno, un mismo Ser, eterno e invulnerable.  O dicho de otra manera, que todos estamos perfecta y eternamente unidos y a salvo en Dios.

Sólo al comprender esto, estaremos en condiciones de por fin desechar todas las perturbadoras mentiras y supuestas amenazas que el ego nos muestra desde su convincente perspectiva, y así poder experimentar el único sentimiento que nos es en verdad  natural, y que no es otro que la plena felicidad.