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CRECIMIENTO. APRENDIZAJE.

En tu camino tendrás dos tipos de avance, uno es el intelectual y otro el espiritual. El intelectual tiene que ver con cuánto aprendas, leas, y comprendas; el avance espiritual en cambio, tiene que ver con cuánto cambies.

Si quieres saber cuánto has avanzado intelectualmente puedes hacer un resumen de todos los conceptos que has aprendido. Si quieres saber cuánto has avanzado espiritualmente, entonces debes preguntarte cuánto ha aumentado tu armonía, tu paz interior, tu felicidad; en definitiva, tu plenitud.

Es  muy probable que el resultado de este ejercicio te decepcione, pero si verdaderamente quieres conocer cuál ha sido tu crecimiento espiritual real, el único parámetro válido para ello es considerar el aumento de tu plenitud. Si no fuese así, ¿qué sentido tendría todo el proceso? 

            Quizás tengas muy arraigada en tu conciencia la idea de que el crecimiento implica sufrimiento y que entregarse a la verdad implica un gran sacrificio. Pero siempre debes estar consciente de que esa es la perspectiva del que mira hacia adelante dudando si avanzar o no. En cambio, para el que ya ha dado un paso definitivo hacia delante verá que tanto el sufrimiento como el sacrificio fueron espejismo que se reflejaron sobre una pantalla virtual, generada por el temor a lo desconocido.

            Sólo desafiando una y otra vez estos temores se va aprendiendo que no son reales; y que al avanzar, se desvanecen en el aire dando paso a un nuevo estado de mayor paz y felicidad.