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COSECHAMOS LO QUE SEMBRAMOS.

La mayoría de la gente se niega a reconocer un simple hecho: o cada uno de nosotros es el responsable de todo lo que le acontece, o el Universo entero es un chiste de muy mal gusto.

Es verdad que nuestra mente, inmensamente limitada no es capaz de comprender todos los detalles del mecanismo que mantiene la perfecta justicia en el Universo, pero basta un mínimo intelecto para comprender que la inteligencia que fue capaz de crear tan magnifico Universo debe ser por lejos capaz de garantizar que todo lo que le ocurra a todas las criaturas sea justo y adecuado.

Descartando de plano la insostenible teoría de un universo resultado del caos, la única otra posibilidad que quedaría sería la de un dios sádico y cruel. Sin embargo, es un hecho bastante evidente, que la maldad y la crueldad, son en último término, siempre producto de la ignorancia y la estrechez de mente;  características que sería de sumo absurdo atribuir a la inteligencia del creador del Universo.

Por lo tanto, no perdamos más el tiempo dedicando nuestra vida a una estéril y absurda búsqueda de culpables por todas partes. Debemos en cambio, de una vez por todas y con valentía, asumir la responsabilidad de todo lo que nos ocurre en nuestra vida. Y si no nos gustan los frutos que estamos cosechando, debemos aprender a sembrar semillas distintas, hasta encontrar aquellas nobles semillas que produzcan los frutos dulces que tanto deseamos.